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CASTILLO DE MONTÁNCHEZ , CÁCERES
 
 

De izquierda a derecha. Fachada del Castillo. Vista panorámica con la localidad de Montánchez en primer plano.

 
 
La Atalaya del Centro de Extremadura. Cuna de los buenos Jamones.

Montánchez es por excelencia la atalaya del centro de Extremadura. De hecho, se la ha denominado desde siempre, quizás de una forma un tanto exagerada, "el Balcón de Extremadura". No obstante, en esta zona en la que predominan los grandes llanos cacereños, sorprende ver como, casi por arte de magia, se levanta imponente un mirador natural desde donde se podría vigilar cada uno de los movimientos que se producen en el corazón de esta comunidad. Desde luego, las panorámicas que desde allí se divisan son sencillamente magníficas.

Este cerro se eleva a casi mil metros sobre el nivel del mar. Esta altura unida a un microclima muy especial, de inviernos fríos y secos, hacen de Montánchez uno de los más importantes productores de jamones y embutidos de calidad de toda la península. Hoy, cuando se habla del Jamón de Montánchez se habla de un producto de enorme prestigio a nivel nacional e internacional. Son muchos los viajeros que se acercan a esta tierra con la única intención de llevarse para casa una o varias piezas de esta maravilla culinaria. (Según cuentan los historiadores el Jamón de Montánchez era el plato preferido del Emperador Carlos V. Y otra de esas curiosidades: en el primer plato en la boda de la Infanta doña Elena con Don Jaime de Marichalar los invitados pudieron deleitarse con el agradable sabor de un buen jamón de Montánchez.). Por cierto, también es tierra de buen vino de pitarra.

Aparte de la incuestionables ventajas gastronómicas que nos pueda ofrecer, no cabe duda que el lugar se ha considerado siempre como un punto estratégico, o por lo menos así debieron entenderlo romanos, visigodos, árabes y cristianos, que a lo largo de los siglos pugnaron por el control y dominio de su castillo.

El castillo es el monumento más importante de Montánchez. Desde esos muros que hoy presiden majestuosos toda la comarca, se han vigilado durante muchos siglos el transito de personas y mercancías. Según cuentan, su construcción se remonta al siglo II, cuando sobre territorio romano gobernaba el emperador Caracalla. Con posterioridad estuvo en manos de los visigodos, concretamente entre los años 467 y 713. Fue precisamente en el 713 cuando los musulmanes conquistaron la plaza. Durante el siglo XII y XIII la cosa estuvo muy "movidita", coincidiendo precisamente con el periodo de reconquista cristiano. En el siglo XII, las incursiones de los monarcas leoneses permitieron su efímera conquista en varias ocasiones; así ocurrió en 1142 bajo el mandato de Alfonso VII, o en 1166, cuando reinaba Fernando II. Pero en todos estos casos el castillo de Montánchez volvería al poco a manos musulmanas. Su definitiva reconquista no llegaría hasta el año 1230, ya en tiempos de Alfonso IX. Casi de forma inmediata se entrega su control junto a un amplio territorio de la zona central y meridional de la actual provincia de Cáceres a la recién creada Orden de Santiago. Estos aumentaron el poderío de sus muros y levantaros varios recintos y cercas envolventes. Cuentan, también, que desde este castillo, los partidarios de Juana la Beltraneja organizaron la sublevación contra Isabel la Católica. Más tarde, ya en el siglo XVI, en el interior de la fortaleza, se levantó la ermita barroca de la Virgen del Castillo, donde se venera a la Patrona de Montánchez, una talla visigoda del siglo V. Fueron muchas las consecuencia que tuvieron sobre su estructura los avatares propios de la época medieval. Así, en 1653, como consecuencia de la guerra con Portugal, el Castillo quedaría prácticamente inhabitable.

La alternancia de moros y cristianos definieron la estructura definitiva del castillo, si bien la adicción con posterioridad de elementos arquitectónicos por parte de estos últimos redujo a la mínima expresión los restos musulmanes. De hecho, de origen árabe, solo quedan reconocibles sus tres aljibes, construidos a finales del siglo XII y principios del siglo XIII, la zona inferior de algunos lienzos de su recinto y la barrera exterior de acceso.

El estado del Castillo de Montánchez es de ruina consolidada, de acceso libre. Seguro que es buena idea acercarse hasta lo más alto y recrearse con sus restos. Además, como ya hemos apuntado antes, las vistas son magníficas.

 

 
     
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